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Si bien es cierto que las empresas, al igual que los seres vivos, tienen órganos vitales que deben encontrarse en equilibrio para lograr su eficiente funcionamiento, éstas también deben tener espíritu, el cual está conformado por un conjunto de ideas , principios, valores y esperanzas, infundidos por la inspiración de sus fundares y dirigentes. La empresa basada en ideales y valores humanos, construida sobre necesidades y aspiraciones humanas, es una empresa con espíritu.
Toda organización, efecto de alcanzar el triunfo, debe tener un sólido conjunto de principios éticos que sirvan de base a todas sus acciones. El factor más importantes de su éxito en los negocios es su invariable adhesión a esos principios, los cuales deben permanecer firmes, inalterables a través del tiempo y las circunstancias.
La historia de las empresas que tienen un núcleo de valores es necesariamente distinta de las que no tienen. Las empresas se convierten en verdaderas instituciones a medida que se les infunden valores.
Esta infusión produce una identidad distinta. Su comportamiento con la comunidad, con su personal, sus clientes y proveedores; su forma de valorar las situaciones, de decidir, de operar, son distintos, porque se llevan a cabo a la luz de la ética, sin la cual no se puede desarrollar una operación exitosa y duradera.
La historia de una empresa es la historia de una lucha profundamente humana por ideas, valores y esperanzas, por los cuales nosotros estuvimos dispuestos a luchar por completo, valores a veces tan sutiles que algunas personas los despreciaron y lo consideraron un tontería.
Buena administración, un sentido social para todo lo que se hace, un núcleo de valores y concretamente ética en los negocios; éste es el camino a seguir para alcanzar el éxito; conviene aplicarla no sólo por virtud moral, sino porque a la larga la ética produce beneficios.
Honradez, verdad, cumplimiento de los compromisos, hacer lo que se promete, ser reconocido como honesto. Tales son los fundamentos de las buenas relaciones humanas, sin los cuales no se puede desarrollar una empresa duradera. Se trata de triunfo sobre la desconfianza y la incertidumbre. Cuando decimos que de nosotros depende nuestro futuro, pensamos en todos los recargadotes accionistas o no, según las exigencias y la responsabilidad moral que nos hemos impuesto a nosotros como hombres, y como personas, es el valor fundamental en que nos basamos los propósitos y las intenciones humanas.
Nuestro espíritu nace con el centro de recargadotes, y se reafirma formando la cooperativa CORSU, lo continuamos en MEGAL S.A., y en esta línea seguiremos defendiendo la fuente de trabajos sin diferencias, por que lo primero es el hombre para el hombre, que sepa cumplir con estas condiciones.
Todos para todos
El Directorio
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